De las 32 entidades del país, la que registró el porcentaje más alto de percepción de inseguridad en la ENVIPE 2025 fue Morelos, con 90.1%. Lo dice el Reporte de Resultados 33/25 del INEGI, publicado el 18 de septiembre de 2025, con esas palabras y ese número.
Ese dato se usa mal casi siempre, y se usa mal de dos maneras opuestas: como argumento para duplicar un presupuesto, o como argumento para desestimar el miedo de una asamblea. Ninguna de las dos lecturas resiste diez minutos de lectura del cuestionario. Esta guía dedica esos diez minutos.
La pregunta, tal como se hace
Antes de interpretar el 90.1% conviene ver de dónde sale. Es la pregunta 4.3 del cuestionario principal de la ENVIPE 2025, y está redactada así:
4.3 ¿En términos de delincuencia, considera que vivir en (ÁMBITO GEOGRÁFICO) es…
seguro? … 1 · inseguro? … 2 · No sabe / no responde … 9
Ámbitos que se registran: (COLONIA, LOCALIDAD) · (MUNICIPIO, DEMARCACIÓN TERRITORIAL) · (ESTADO)
Hay tres cosas ahí que cambian todo lo que se puede concluir.
Es binaria. Seguro o inseguro. No hay más o menos, no hay regular, no hay escala de uno a diez. Quien tiene una molestia moderada y quien tiene terreno para el pánico marcan el mismo código 2. La cifra no gradúa intensidad: cuenta cabezas de un lado de una raya.
No pregunta por hechos. No pregunta si le pasó algo, ni cuándo, ni a quién. Pregunta qué considera. Es, por diseño y con todo derecho, una medición de opinión.
Se hace tres veces. El mismo informante, en la misma visita, responde por su colonia, por su municipio y por su estado. Y responde distinto en cada una. El 90.1% de Morelos es la respuesta del renglón (ESTADO). Es el más lejano de los tres.
Tres ámbitos, tres respuestas, la misma gente
Para Morelos, la presentación estatal de la ENVIPE 2025 publica dos de los tres renglones. En la entidad, 90.1%. En el entorno más cercano, colonia o localidad, 56.2%. El renglón municipal no aparece desglosado en esa presentación; lo dejamos declarado como hueco.
Hay un tercer punto de apoyo, de otra pregunta. La 4.4 recorre espacios concretos —la calle, el mercado, el banco, el cajero, el transporte, el parque, la casa— y pregunta si el informante se siente seguro o inseguro en cada uno. En Morelos, el espacio donde más gente se sintió insegura fue el cajero automático en la vía pública, con 83.4%. El espacio donde menos, su casa, con 26.1%.
Puestos en orden de distancia: 90.1 el estado, 56.2 la colonia, 26.1 la casa.
La curva desciende conforme se acerca a la puerta, y desciende mucho: sesenta y cuatro puntos entre el extremo lejano y el cercano. Un condominio no administra el estado ni administra el interior de la casa. Administra la franja intermedia —el acceso, la vialidad interior, el estacionamiento, las amenidades—, que es exactamente donde el número está a media pendiente.
Lo que Morelos tiene de excepcional, y lo que no
Aquí conviene poner la cifra estatal contra el promedio nacional, porque el resultado es contraintuitivo y es el hallazgo central de esta guía.
En percepción, la distancia es grande. Nacional en la entidad federativa: 75.6%. Morelos: 90.1%. Catorce puntos y medio arriba, y primer lugar del país.
En victimización, la distancia casi no existe. Hogares con al menos una víctima de delito en 2024, nacional: 29.0%. Morelos: 30.2%. Poco más de un punto.
Y en cifra oculta la distancia es prácticamente nula. Delitos que no se denunciaron o que se denunciaron sin derivar en carpeta de investigación, nacional: 93.2%. Morelos: 93.4%.
Léelo junto. En lo que ocurrió, Morelos es un estado promedio. En cómo se siente, es el primero del país. Esa frase no minimiza nada: 30.2% de hogares con al menos una víctima significa 186,578 hogares morelenses de 618,117 estimados, y eso es mucha gente. Lo que dice es que la excepcionalidad morelense no está en la incidencia medida por encuesta: está en la percepción.
Hay una segunda comparación que refuerza el punto. La caída de percepción entre el estado y la colonia es de 33.9 puntos en Morelos (90.1 a 56.2) y de 35.1 puntos en el país (75.6 a 40.5). La forma de la curva es idéntica a la nacional; lo que cambia es la altura. Morelos no está desproporcionadamente asustado de su propia cuadra: está uniformemente unos quince puntos por encima del país en los dos ámbitos. Eso descarta la explicación fácil de que el miedo morelense sea un fenómeno de colonia y apunta a algo que se forma con información de escala estatal.
Por qué el tablero de denuncias no sirve para decidir aquí
En 2024, en Morelos, se denunció 8.5% de los delitos —en 2023 había sido 11.3%—, y de esas denuncias el Ministerio Público o la Fiscalía estatal inició carpeta de investigación en 78% de los casos. Multiplicado: del total de delitos, solo 6.6% llegó a carpeta.
Seis de cada cien. El otro 93.4% no está en ninguna estadística de incidencia delictiva.
Eso tiene dos consecuencias para un comité, y las dos son operativas.
Primera: que no haya carpetas registradas en tu colonia no es evidencia de que no haya delitos. Es, con altísima probabilidad, evidencia de que no se denuncian. Las razones que la ENVIPE recoge en Morelos son atribuibles a la autoridad: pérdida de tiempo, 28.3%, y desconfianza en la autoridad, 19.2%.
Segunda: la bitácora interna del propio condominio —intentos de acceso, vehículos desconocidos, paquetería extraviada, reportes de residentes, incidencias de rondín— es, para efectos de decisión, mejor fuente que el tablero de denuncias, porque registra lo que sí ocurrió aunque nadie lo haya denunciado. Y la ENVIPE, que mide por encuesta y no por denuncia, es lo más cercano a esa realidad que produce una fuente oficial.
Lo que la gente dejó de hacer, que es donde el condominio sí puede intervenir
Hay un bloque de la ENVIPE que casi nunca llega a las asambleas y que describe el problema mejor que cualquier porcentaje de percepción.
En Morelos, la actividad cotidiana que más población dejó de hacer por miedo a ser víctima de un delito fue permitir que los menores de edad del hogar salgan solos: 77.8%. Después vienen, entre otras, tomar taxi con 40.9% y frecuentar centros comerciales con 24.7%.
Y sobre el entorno inmediato de la vivienda, la conducta antisocial que más población identifica alrededor de su casa es el consumo de alcohol en la calle, con 69.5%; en el séptimo lugar aparece la venta de droga, con 35.1%.
El primer dato es el que debería reordenar una discusión de presupuesto. Setenta y ocho de cada cien adultos morelenses no dejan salir solos a los menores del hogar. En un condominio cerrado con áreas comunes, control de acceso y rondín, la promesa de servicio que de verdad importa a esos hogares no es evitar el robo a casa habitación: es que un niño de nueve años pueda ir en bicicleta de su puerta a la alberca sin que nadie lo acompañe. Eso es medible, es alcanzable dentro del perímetro y no depende de la incidencia estatal.
El segundo dato ubica el problema donde suele estar: no en el asalto espectacular, sino en el uso del espacio común. Consumo de alcohol en la calle es, dentro de un condominio, la discusión sobre horarios de amenidad. Y ahí la norma morelense es inusualmente concreta: el artículo 8 del Reglamento de la Ley sobre el Régimen de Condominio de Inmuebles establece que el uso de áreas comunes como áreas verdes, albercas, palapas o azoteas solo estará permitido hasta las doce de la noche. Un guardia que pide desalojar la alberca a medianoche no está imponiendo un criterio del comité: está aplicando un reglamento estatal.
Qué decisión aguanta cada cifra
Cada uno de estos números soporta un tipo distinto de decisión, y confundirlos es lo que produce presupuestos que la asamblea rechaza o servicios que el condominio incumple por dentro.
El 90.1% aguanta una decisión de comunicación, no de plantilla. Sirve para entender por qué un residente reacciona como reacciona y por qué una asamblea morelense escucha una propuesta de seguridad con más ansiedad que una asamblea de otra entidad. No autoriza un peso de gasto por sí solo.
El 56.2% aguanta una decisión de intervención en el entorno cercano: iluminación, consistencia en el control de acceso, rondín con horario verificable, comunicación al residente. Es la métrica que un condominio bien operado puede mover.
El 30.2% aguanta una decisión de dimensionamiento, junto con la bitácora propia. Es la mejor aproximación oficial a lo que realmente ocurre.
El 93.4% aguanta una decisión de método: cambiar la fuente con la que se justifica el presupuesto. Si nueve de cada diez hechos no llegan a carpeta, presentar una asamblea con estadística de carpetas es presentarla con menos del siete por ciento de la información.
Y el 34.3% del gasto de los hogares morelenses que se va en medidas preventivas —sobre un costo total del delito de 4,700 millones de pesos en 2024— aguanta una decisión de agregación: los hogares ya están gastando individualmente en prevención, y la pregunta de la asamblea es si ese gasto rinde más disperso o concentrado. Cómo se construye ese diagnóstico con datos propios está en análisis de riesgos y en consultoría en seguridad; cómo se audita lo que ya existe, en la auditoría inicial de seguridad de un condominio; y el contraste con las demás entidades documentadas, en el comparador estatal.
Volvamos entonces al número del principio. El 90.1% de Morelos es real, es el más alto del país y no conviene esconderlo en una asamblea, porque los residentes ya lo saben. Pero ahora sabemos qué es: la respuesta binaria de la pregunta 4.3 en el renglón (ESTADO), la más lejana de las tres que hace la misma encuesta a la misma persona. Cuando esa persona responde por su colonia, marca 56.2. Cuando responde por su casa, 26.1. Y cuando le preguntan si alguien de su hogar fue víctima de un delito en 2024, la respuesta coloca a Morelos apenas un punto arriba del promedio nacional. Un condominio no puede mover el primero de esos cuatro números. Los otros tres describen el terreno donde sí trabaja.
Fuentes: ENVIPE 2025, INEGI: Reporte de Resultados 33/25 del 18 de septiembre de 2025, presentación de resultados de Morelos, presentación de resultados nacionales y cuestionario principal 2025, pregunta 4.3; datos de victimización, costos y cifra oculta referidos a 2024 y de percepción al levantamiento de marzo-abril de 2025; Reglamento de la Ley sobre el Régimen de Condominio de Inmuebles para el Estado de Morelos, Periódico Oficial número 5022 del 5 de septiembre de 2012 (art. 8).