De las cuatro cifras que la ENVIPE publica para Querétaro, la que más dice sobre cómo vive la gente aquí no es la de víctimas ni la de percepción. Es una de gasto, y suele quedar sepultada en los anexos.
39.8% del gasto de los hogares queretanos por costos del delito se va en medidas preventivas.
Casi cuatro de cada diez pesos que un hogar destina a lidiar con la inseguridad no reponen nada perdido: intentan que no pase. Para dimensionarlo, en Jalisco esa participación es de 22.1% y en la Ciudad de México de 25.2%. Querétaro casi duplica a Jalisco.
Qué está midiendo ese 39.8%, exactamente
Conviene ser preciso porque el dato se presta a lecturas apresuradas.
La ENVIPE estima el costo total del delito para los hogares, que suma dos cosas distintas: las pérdidas —lo robado, lo dañado, los gastos derivados del incidente— y las medidas preventivas —chapas, rejas, cámaras, alarmas, seguros, servicios de vigilancia—. El 39.8% es la parte que corresponde a lo segundo.
Un porcentaje alto de medidas preventivas admite dos lecturas y ambas son plausibles a la vez: hay más capacidad de gasto para prevenir, y hay una decisión colectiva ya tomada de gastar en prevención. Lo que no significa es que Querétaro gaste más en términos absolutos que entidades con victimización más alta. Significa que la composición de su gasto es distinta.
Para una asamblea de condominio, esa distinción es útil: la conversación sobre vigilancia en Querétaro no arranca de cero. Los hogares ya están gastando individualmente en prevención. La pregunta de la asamblea es si ese gasto está mejor puesto de forma colectiva o de forma dispersa, casa por casa.
Las otras tres cifras, y qué mide cada una
35% de los hogares tuvo al menos una víctima de delito (datos 2024). Es una medida de incidencia por hogar, no por persona ni por vivienda en condominio. Sirve para calibrar expectativas: es una experiencia frecuente, no excepcional.
41.1% percibe inseguro vivir en su entorno cercano o colonia. Esto no mide delitos: mide sensación de seguridad en el espacio inmediato. Y es la cifra que más directamente se relaciona con lo que hace un condominio bien operado, porque el entorno cercano es exactamente donde interviene el control de acceso, la iluminación, el rondín y la respuesta.
91.3% de los delitos no llegó a denuncia ni a carpeta de investigación. Es la cifra oculta. Solo 10.6% de los delitos se denunció.
El 91.3% deja sin piso el método habitual de decidir
Aquí hay un problema de método que vale más que las cuatro cifras juntas.
Cuando un comité o un administrador quiere justificar —o rechazar— una inversión en seguridad, casi siempre acude a estadística de carpetas de investigación: incidencia delictiva municipal, reportes por colonia, tableros de fiscalía. Es información pública, es reciente y parece objetiva.
El problema es que, en Querétaro, esa estadística está construida sobre el 8.7% de los delitos que sí llegaron a denuncia y carpeta de investigación. Solo 10.6% se denunció, y de esas denuncias no todas derivaron en carpeta. Nueve de cada diez delitos nunca entraron a ese sistema.
Eso tiene dos consecuencias prácticas:
Primera: la ausencia de carpetas en tu colonia no es evidencia de ausencia de delitos. Es, con alta probabilidad, evidencia de no denuncia.
Segunda: la bitácora interna de tu propio condominio —incidentes de acceso, intentos, paquetería extraviada, vehículos desconocidos, reportes de residentes— es, para efectos de decisión, una fuente mejor que la estadística de denuncias, porque registra lo que sí ocurrió aunque nadie lo haya denunciado. La ENVIPE, que mide victimización mediante encuesta y no mediante denuncia, es lo más cercano a esa realidad que produce una fuente oficial.
El parque residencial que Querétaro produjo en una década
Los datos de percepción y gasto se leen distinto si se conoce sobre qué tipo de vivienda están cayendo.
Querétaro concentró en pocos años una expansión de vivienda en condominio que normalmente toma una generación. Juriquilla, El Refugio, Milenio III y los macrodesarrollos por etapas del corredor hacia El Marqués y Corregidora produjeron un parque con tres características que cambian la operación de seguridad:
Es nuevo. Mucho condominio vertical de obra reciente, con infraestructura instalada por el desarrollador y protocolos que nadie de los residentes diseñó.
Sus comités son primerizos. El artículo 275 del Código Urbano del Estado de Querétaro establece que en edificaciones nuevas el primer administrador lo designa quien otorga la escritura constitutiva y dura hasta un año. Es decir, el esquema inicial de seguridad de miles de unidades en el estado fue contratado por el desarrollador, no por los residentes. Cuando el comité real toma el control, hereda decisiones.
Su población viene de otro mercado. Una proporción importante de los residentes llegó de la Ciudad de México y de otras plazas del Bajío, con referencias de precio, de servicio y de marco legal de origen. Y el marco legal no se importa: en la Ciudad de México hay una ley de propiedad en condominio; en Querétaro el régimen está en el Código Urbano, en su Capítulo Séptimo.
Los tres factores sin estadística pública
Hay tres cosas que determinan la seguridad efectiva de un condominio y sobre las que no existe estadística pública:
La rotación del personal en tu caseta. Un guardia que lleva ocho meses en el mismo acceso reconoce vehículos, rutinas y caras. Uno que llegó hace tres semanas, no. En Querétaro esto pesa más que en otros estados, porque el artículo 54 de la Ley de Seguridad obliga al prestador a costear la evaluación de control de confianza y el perfil genético de cada integrante: la rotación tiene aquí un precio explícito para la empresa, y una empresa que rota mucho está incumpliendo o está recortando por otro lado.
Si el protocolo se ejecuta o solo está escrito. Un procedimiento de acceso vale lo que vale su cumplimiento en la madrugada de un domingo.
Si el condominio cumple sus propias obligaciones. El artículo 278, fracción XXVII, del Código Urbano obliga al administrador a celebrar o ratificar, dentro de los diez días naturales siguientes a su designación, convenio con la autoridad estatal o municipal para permitir el ingreso de cuerpos de seguridad, protección civil o emergencia a las áreas comunes. Y la fracción XXIX le exige simulacros al menos una vez al año. No hay estadística de cumplimiento de estas dos fracciones, y en nuestra experiencia son de las más incumplidas.
Cuatro fuentes, cuatro ritmos de actualización
- ENVIPE (INEGI): anual. Mide victimización por encuesta, incluida la no denunciada, percepción y costos. Es la mejor fuente para un diagnóstico de condominio porque captura la cifra oculta. Publica tabulados estatales.
- Incidencia delictiva del SESNSP: mensual, por municipio. Útil para tendencia y para tipos de delito, con la advertencia central de este artículo: solo registra lo denunciado.
- Censo Nacional de Seguridad Pública Estatal (INEGI): anual. Sirve para entender capacidades institucionales.
- Tu bitácora interna: continua, y es la única que describe tu inmueble. Si no existe, ese es el primer proyecto del comité.
Tres decisiones que estas cifras respaldan
Dejar de justificar con carpetas. Si el 91.3% no se denuncia, presentar una asamblea con estadística de denuncias es presentarla con menos del 10% de la información. Cambia la base: bitácora propia más ENVIPE.
Convertir el gasto disperso en gasto colectivo. El 39.8% dice que los hogares queretanos ya están pagando prevención por su cuenta. Una asamblea que dimensiona bien un servicio compartido está compitiendo contra ese gasto individual, y normalmente gana en cobertura por peso invertido.
Traducir estas cifras a presupuesto es materia de la guía de costos para desarrollos queretanos; qué órgano aprueba qué se resuelve en la guía del condominio en el Código Urbano. El marco estatal completo vive en la guía de Querétaro, y nuestro método de diagnóstico en análisis de riesgos y consultoría en seguridad.
Atacar la percepción del entorno cercano, que es donde el condominio sí puede mover la aguja. El 41.1% mide la colonia, no el país. Iluminación, control de acceso consistente, rondín con horario verificable y comunicación al residente son intervenciones que se ven en esa métrica y no en la de incidencia nacional.
Y un dato que reencuadra las tres decisiones anteriores: de las cuatro cifras que la ENVIPE publica para Querétaro, tres describen lo que ya ocurrió y solo una —el 39.8% del gasto en medidas preventivas— describe lo que la gente hace para que no vuelva a ocurrir. Es también la única sobre la que un condominio puede actuar con una votación. Las otras tres son contexto; esa es la palanca.
Fuentes: ENVIPE 2025, INEGI, tabulados de Querétaro, datos referidos a 2024; Código Urbano del Estado de Querétaro (arts. 275 y 278); Ley de Seguridad para el Estado de Querétaro (art. 54).